Porque sanar no se lee, se practica
Puedes leer cien libros sobre el niño interior y seguir sintiendo el mismo vacío. Entender una herida no la cierra. Lo que la cierra es volver a ella con un ejercicio concreto: escribir, recordar, sentir y responderle a esa parte de ti lo que nunca nadie le dijo. Por eso cada página te pide hacer algo, no solo pensar en algo.














